Page 1201 - Anatema - Neal Stephenson
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acerqué y rodeé con los brazos al laterrano hasta que dejó
de llorar.
—Me lo ha contado —le dije a Sammann más tarde.
Supo de inmediato de quién hablaba y a qué me refería.
Apartó la vista y agitó la cabeza.
—¿Cómo le va?
—Mejor… Ha dicho algo bueno.
—¿Qué fue?
—Yo toqué a Orolo. Orolo tocó a Lise… se sacrificó por
ella. Cuando yo toqué a Jules, fue como…
—Como si el círculo se cerrase.
—Sí. Le conté cómo habíamos preparado su cuerpo. El
respeto con que lo habíamos tratado. Pareció gustarle.
—Me lo contó en el avión —dijo Sammann—. Me pidió
que no se lo contase a los demás.
—¿Tú tienes a alguien así, Sammann? —En todo el
tiempo que habíamos pasado juntos nunca habíamos
hablado de ello.
Rio y negó con la cabeza.
—¿Así? No. No así. En ocasiones alguna novia. Por lo
demás, sólo la familia. Los ati somos… bien… nos
dedicamos más a la familia. —Calló, incómodo. El
contraste con los avotos era más que evidente.
—Bien, ya que estamos —dije al fin—, ¿podrías
ayudarme a cerrar otro círculo?
Se encogió de hombros.
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