Page 1212 - Anatema - Neal Stephenson
P. 1212
una vuelta. Yo me imaginaba a dos corredores alrededor
de un estanque, uno tan cerca de la orilla que se le mojaban
los pies, el otro, a una distancia de media milla. El de
dentro daría diez vueltas por cada una que diese el de
fuera. Siempre que fuésemos por delante de la Daban
Urnud ellos podrían mirar y vernos frente a Arbre. Pero
pronto nos ocultaríamos tras el planeta y
desapareceríamos entre cuarenta y cinco minutos y una
hora. Nos habían lanzado durante uno de esos momentos
de intimidad; estaba a punto de acabar.
¿Por qué no lanzarnos directamente a una órbita más
alta? Porque nuestro sistema improvisado de lanzamiento
no era capaz de transferir tanta energía a una carga.
En unos minutos, cuando la Daban Urnud pudiese ver la
nube de material que los doscientos misiles habían puesto
en órbita, verían algunos globos en una nebulosa de
material para interferir el radar (tiras de poli metalizado)
de cientos de millas de anchura y que se ampliaba con
rapidez a medida que las órbitas divergían. Las
distracciones harían que la vigilancia por longitud de
onda larga (radar) fuese inútil. Tendrían que mirarnos con
longitudes de onda más cortas (luz), lo que implicaba
necesariamente repasar un gran número de fototipos
buscando cualquier cosa que no fuese un globo o una cinta
de distracción. Si lo hacíamos bien, incluso aunque
lograran tomar todas esas imágenes y examinarlas en un
periodo de tiempo razonable, no verían nada: porque
1212

