Page 1209 - Anatema - Neal Stephenson
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confirmé pulsando un botón. Hasta aquel momento el
sistema interno de guía se había ocupado de ellos. Y al dar
por supuesto que el globo cercano era al que se suponía
que debía acercarme lo había hecho bastante bien. Pero no
tenía ojos ni cerebro con el que centrarme en el globo. Y
mientras los Geómetras siguiesen interfiriendo nuestros
satélites de navegación, el traje no podía acercarme más.
A partir de entonces, mis ojos tendrían que ser los sensores
y mi cerebro el sistema de guía. Imprimí a la bola una
rotación mínima, sólo para comprobar que el sistema
funcionaba, y los impulsores emitieron luz azul y me
hicieron girar. Me orienté, coloqué el horizonte de Arbre
debajo, deduje qué dirección era sureste (la de mi viaje
orbital), ejecuté un cálculo mental, lo repasé por si acaso y
moví la palanca en dos direcciones. El monifik me golpeó
en dos puntos. Aparte de eso, no sucedió nada horrible, y
me gustó lo que el globo hacía en mi campo visual, por lo
que me sentí tentado de repetirlo. Pero lo pensé mejor. Así
era como tantas veces nos habíamos metido en un lío con
el videojuego: haciendo demasiadas veces lo correcto.
Disponía de un transmisor inalámbrico de larga
distancia, que sólo se debía usar en caso de emergencia. Lo
dejé apagado. Cuando el globo estuvo lo suficientemente
cerca como para hacer funcionar el de corto alcance dije:
«Escáner de retícula.» El traje respondió al cabo de un
momento: «Unidos a la red.» Inmediatamente escuché la
voz de Sammann:
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