Page 1210 - Anatema - Neal Stephenson
P. 1210
—¿Qué te ha parecido el paseo?
—Quiero que me devuelvan el dinero —dije, y reprimí la
sensación de alegría absoluta que había sentido al oír su
voz… la de cualquiera. Mirando la información de mi
visor (en realidad, se proyectaba sobre los ojos para que
pareciese que estaba allí) vi mi icono, el de Sammann y el
de fra Gratho. Pero mientras miraba aparecieron el rostro
de Esma y el de Jules. Miré a mi alrededor y vi otros dos
monifikes que convergían hacia nosotros. Volaban en
formación apretada. En realidad, uno de ellos, Esma,
remolcaba al otro.
—He enganchado a Jules. Se iba vagando —dijo Esma.
Por suerte, me había habituado a la modestia de los
valleros, que tenían la costumbre de quitar importancia a
sus logros. Yo acababa de llegar solo. En el mismo periodo
de tiempo, Esma había localizado a alguien, había
maniobrado para recuperarle y le había llevado a casa.
—¿Jules? ¿Qué pasa? ¿Estás bien? ¿Es una broma
laterrana? —preguntó Sammann.
—Le he bloqueado fuera de la retícula —dijo Esma—.
Decía cosas incoherentes sobre el queso.
—Veinte minutos para tener línea de visión —dijo una
voz mecánica… refiriéndose al momento en que la Daban
Urnud podría vernos. El globo era enorme y vi a Sammann
flotando a un lado y a Gratho, como a cincuenta pies. Los
dos tenían un aspecto muy borroso y eran de colores
vivos, como juguetes infantiles. Los monifikes y el resto de
1210

