Page 1294 - Anatema - Neal Stephenson
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planes  de  contingencia.  Nunca  me  había  engañado


          creyendo  que  los  conocía  todos.  Pero  me  había  estado

          diciendo que los valleros siempre estarían con nosotros.

          Cuando los había visto por primera vez en el autobús de


          Tredegarh, me había horrorizado la idea de participar en

          una misión en la que hiciera falta gente como ellos. Pero

          en  los  días  pasados  desde  entonces  me  había


          acostumbrado a participar en tal misión, incluso me sentía

          orgulloso de ello. Y allí estábamos, en el momento más

          crítico,  y  los  valleros  se  habían  ido  de  pronto,  sin


          explicación, ¡sin ni siquiera decir «adiós y buena suerte»!

          La lógica de la decisión que habían tomado no podía ser


          mayor… ¿qué podía ser más importante que desactivar el

          quemamundo? Pero ¿dónde nos dejaba eso a los demás?

            —¿Es  posible  que  seamos  un  mecanismo  de  envío


          agotado? —me oí decir—. Como esos propulsores que nos

          enviaron al espacio… y han acabado en el mar.


            —Es  totalmente  plausible  —dijo  Jesry  sin  vacilar—.

          Hemos  ejecutado  bien  lo  aprendido  y  aplicado  algunos

          trucos  ingeniosos  para  traer  a  los  cuatro  valleros  hasta


          aquí.  Ese  trabajo  está  hecho.  Ahora,  aquí  estamos.  Sin

          comida, sin oxígeno, sin comunicaciones y sin forma de

          volver a casa.


            —Sobrevaloras  la  importancia  del  quemamundo  —

          anunció Jad—. Es un farol. Su existencia obliga a nuestros

          militares a actuar de una forma que no es la habitual. Su


          destrucción  devolvería  cierta  libertad  a  Arbre.  Pero



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