Page 1358 - Anatema - Neal Stephenson
P. 1358

policosmos. Lio se comió con los ojos sus armas, que eran


          porras,  latas  de  aerosol  y  dispositivos  eléctricos.

          Aparentemente los proyectiles de gran impacto no eran

          bien vistos en los entornos presurizados. Ellos nos dieron


          un  buen  repaso,  prestando  especial  atención  a  Lio.  Se

          habían informado de quién era quién, y a él se le había

          pegado parte de la mística de los valleros.


            Dos de los soldados y Jules se adelantaron, tres se nos

          pusieron detrás. Cruzamos una pasarela para entrar en el

          jardín de alguien y vi por una ventana abierta, a un brazo


          de distancia, a un laterrano fregando la loza. Pasó de mí.

          Luego fuimos a un patio de colegio. Los niños dejaron de


          jugar un momento y nos miraron pasar. Algunos dijeron

          «hola»; nosotros sonreímos, saludamos y les devolvimos

          el  gesto.  Les  gustó.  Luego  pasamos  a  una  casa  flotante


          donde un par de mujeres trasplantaban vegetales. Y así

          sucesivamente. La comunidad no malgastaba espacio en


          calles. Su sistema de transporte era una red de derechos de

          paso entre tejados, terrazas y casas flotantes. Cualquiera

          podía ir a cualquier lugar, y lo socialmente correcto era


          hacer caso omiso. Los objetos pesados se transportaban en

          góndolas  de  mucho  fondo  que  maniobraban  por  zonas

          estrechas de agua… cuya existencia resultó una sorpresa,


          porque  pasaban  bajo  emparrados  flexibles,  y  por  tanto,

          desde la terraza del hospital, me habían parecido venas y

          arterias  de  un  verde  oscuro  que  se  ramificaban  por  la


          ciudad.



                                                                                                        1358
   1353   1354   1355   1356   1357   1358   1359   1360   1361   1362   1363