Page 1374 - Anatema - Neal Stephenson
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Llegamos al fondo, atravesamos una esclusa de aire igual
que las otras y nos encontramos mirando directamente
hacia abajo, a la estera flotante del orbe Cuatro. Éste tenía
un zona elíptica de agua en medio: un toque de lujo que
no habíamos visto en los orbes laterranos. Quizá los
urnudanos tuviesen una agricultura todavía más
productiva que los otros y pudieran permitirse malgastar
algo de espacio en decoración. El estanque estaba rodeado
por una plaza, gran parte de la cual estaba llena de mesas.
—Es un lugar para celebrar reuniones —explicó Jules.
Mi mente saltó directamente a la queja de Arsibalt sobre
la banalidad. «¡Los alienígenas tienen centros de
conferencias!»
Habían soldado escaleras (pintadas de azul) a su cielo.
Fuimos por ellas, volviéndonos más pesados al avanzar.
La arquitectura de las casas flotantes no era
marcadamente diferente a la que habíamos visto en los
orbes laterranos. Hay un número limitado de formas de
construir una estructura flotante de techo plano. Muchas
de las florituras decorativas que diferencian un estilo
arquitectónico de otro estaban enterradas bajo cataratas de
frutales y copas de árboles. Nuestro camino por el
complejo de casas flotantes fue un estrecho, pero recto e
inconfundible paseo hasta el estanque elíptico; allí no
pasamos de una terraza a otra. Aun así, nos encontramos
con algún que otro peatón urnudano, y cuando los miraba
a la cara me resistía a la tentación de verlos como meros
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