Page 1377 - Anatema - Neal Stephenson
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dignatarios  Geómetras.  Estaba  fabricado  con  la  misma


          lámina de poli lechoso que había recubierto las ventanas

          de mi habitáculo de cuarentena en Tredegarh. Alrededor

          de una mesa pude distinguir unas figuras vagas vestidas


          de  oscuro,  supuse  que  decanes,  y  otras,  servitores,

          flotando por los alrededores o llevando documentos.

            Pasé un rato mirando a Ala entrar y salir corriendo de la


          tienda,  en  ocasiones  mirando  al  cielo  falso  mientras

          hablaba  por  el  micrófono  de  los  auriculares,  en  otras

          quitándoselos de la cabeza y cubriendo el micrófono con


          la  mano  mientras  hablaba  cara  a  cara  con  alguien.  Me

          anegaron  los  recuerdos  del  rato  que  habíamos  pasado


          juntos esa mañana, y no pude pensar en mucho más. Pensé

          que  yo  era  un  hombre  cojo  de  una  pierna,  que  ha

          aprendido a moverse lo suficientemente bien como para


          haber  dejado  de  ser  consciente  de  su  incapacidad,  pero

          que, cuando quiere salir de viaje, se descubre en el punto


          de partida, ya que su pierna mala le hace ir en círculos.

          Pero si encuentra una compañera con debilidad en la otra

          pierna y los dos parten al mismo tiempo…


            Cord  me  empujó.  Casi  me  caí  al  agua  y  tuvo  que

          retenerme por el cordón.

            —Es hermosa —dijo, antes de que yo pudiese ponerme


          de mal humor.

            —Sí. Gracias. Sí que lo es —dije—. Es la mujer de mi vida.

            —¿Se lo has dicho?







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