Page 1378 - Anatema - Neal Stephenson
P. 1378

—Sí. En realidad, decírselo no es el problema. Te puedes


          tranquilizar en lo que a contárselo se refiere.

            —Oh. Bien.

            —El problema son todas las otras circunstancias.


            —¡Son circunstancias muy interesantes!

            —Lamento que te vieses involucrada. No era lo que yo

          quería.


            —Nunca  tuvo  nada  que  ver  con  lo  que  tú  querías  —

          dijo—. Mira, incluso si me hubiese muerto, habría valido

          la pena.


            —¿Cómo puedes decir eso, Cord, qué hay…?

            Negó con la cabeza, y me puso los dedos sobre los labios.


            —No. Para. No vamos a hablar de eso.

            Le agarré la mano y la retuve un momento.

            —Vale —dije—, es tu vida. Me callo.


            —No te limites a callarte. Créelo, de veras.

            —¡Eh! —dijo una voz ronca—. ¿Qué crees que haces de


          manitas con mi chica!

            —Eh, Yul, ¿qué tal te ha ido desde Ecba?

            —El  tiempo  pasó  rápido  —dijo,  acercándose  y


          colocándose detrás de Cord, quien se apoyó cómodamente

          en él—. Disfrutamos de muchos viajes gratis en aeronaves.

          Vimos el mundo. Pasamos mucho tiempo respondiendo a


          preguntas. Al cabo de tres días, impuse la ley. Dije que no

          respondería a ninguna pregunta a la que ya hubiese dado

          respuesta. Al principio les costó. Les obligó a organizarse.







                                                                                                        1378
   1373   1374   1375   1376   1377   1378   1379   1380   1381   1382   1383