Page 1379 - Anatema - Neal Stephenson
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Pero después, la cosa mejoró para todos. Nos alojaron en


          un hotel de la capital.

            —Un  hotel  de  verdad  —Cord  quería  que  lo

          comprendiese bien—, no un casino.


            —Pasaban días como si nada… íbamos a los museos —

          explicó  Yul—.  Luego  de  pronto  se  emocionaban  y  nos

          llamaban y nosotros pasábamos algunas horas intentando


          recordar si los botones del panel de control eran redondos

          o cuadrados.

            —Incluso nos hipnotizaron —dijo Cord.


            —Luego alguien se chivó a la prensa —dijo Yul desolado,

          y echó un vistazo al hombre con el motucaptor—. Cuanto


          menos digamos, mejor.

            —Entonces nos trasladaron un par de días a un lugar de

          las afueras de Tredegarh —dijo Cord.


            —Justo antes de que volasen las murallas —añadió Yul—

          . Luego nos unimos al Antienjambre, en una vieja base de


          misiles  del  desierto.  Me  gustó.  No  había  periodistas.

          Muchos  paseos  por  el  campo.  —Suspiró  impotente—.

          Ahora estamos aquí. No se puede pasear por el campo.


            —¿Os dieron algo antes de subir a la nave?

            —¿Una  píldora  grande?  —dijo  Yul—.  ¿Esto?  —Me

          mostró el matatodo en la palma. Yo adelanté mi mano,


          agarré  la  suya  y  le  di  un  apretón.  Yul  se  sorprendió.

          Cuando le solté, me aseguré de tener la píldora.










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