Page 1382 - Anatema - Neal Stephenson
P. 1382

—¡Y que lo digas! Buen trabajo, por cierto.


            —Gracias. Algún día te contaré algunas cosas. Pero por

          ahora… ¿cómo hizo presión el Antienjambre?

            —No  tuvieron  que  decir  mucho  —me  dijo  Emman—.


          Fue evidente.

            —¿El qué?

            Respiró profundamente y suspiró.


            —Mira. Hace tres mil setecientos años encerraron a los

          avotos  en  los  cenobios  por  miedo  a  su  capacidad  de

          cambiar el mundo por medio de la praxis. —Hizo un gesto


          claro  hacia  donde  yo  había  guardado  los  matatodos—.

          Supongo que con objetos ingeniosos como ésos. Así que la


          praxis se detuvo, o al menos creó una tasa de cambio que

          podía  comprenderse,  administrarse,  controlarse.  Bien…

          hasta que aparecieron estos tipos. —Alzó la cabeza y miró


          a  su  alrededor—.  Resulta  que  lo  único  que  habíamos

          logrado  era  perder  la  carrera  armamentística  frente  a


          cosmos que no habían impuesto esos límites a sus avotos.

          ¿Y  sabes  qué?  Cuando  Arbre  decidió  contraatacar  un

          poco,  ¿quién  lanzó  el  contragolpe?  ¿Nuestros  militares?


          ¿El Poder Secular? No. Vosotros, los tipos de los paños y

          los cordones. Así que el Antienjambre ha ganado mucha

          influencia por el simple método de hacer mucho y decir


          muy poco. De ahí la idea de los dos Magisterios, que es…

            —La he oído —dije.

            Él y yo nos quedamos allí de pie un rato, mirando al otro


          lado  de  la  piscina  elíptica,  donde  procesiones  de



                                                                                                        1382
   1377   1378   1379   1380   1381   1382   1383   1384   1385   1386   1387