Page 216 - Anatema - Neal Stephenson
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de la veracidad de la historia, como pasa con todas las
buenas, pero era obligatorio contarla en ese punto de la
visita, y a los imizares les encantó.
En mi opinión, la dos esculturas eran una propaganda
tan descaradamente a favor de Hylaea y en contra de Deät
que casi me daba vergüenza. Sin embargo, los deólatras
parecían considerarlo justo al revés. Durante Apert el
pedestal de Deät había quedado cubierto con tantas velas,
amuletos, flores, animales de peluche, fototipos de
fallecidos y trozos de papel que los Alternos se pasarían
una semana limpiando cuando se cerrasen las puertas.
—Deät e Hylaea salieron en busca de su padre y le
encontraron bajo un árbol, sumido en contemplaciones.
Las dos vieron la tablilla en la que había tomado nota de
sus impresiones y las dos escucharon su relato. No mucho
después, Cnoüs le dijo al rey algo tan insultante que tuvo
que partir al exilio, donde no tardó en morir. Sus hijas
contaron historias diferentes. Deät dijo que Cnoüs había
mirado al cielo y visto que las nubes se abrían para ofrecer
una visión de una pirámide de luz, normalmente oculta a
los ojos humanos. Miraba otro mundo: un reino celestial
donde todo era reluciente y perfecto. Según ella, Cnoüs
había llegado a la conclusión de que era un error adorar a
ídolos físicos como el que él mismo había estado
construyendo, porque no eran más que efigies toscas de
los dioses reales que vivían en la otra región, y que
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