Page 525 - Anatema - Neal Stephenson
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Rio.
—No te preocupes. ¡Os llevaremos! —Supuse que era
uno de los ciudadanos que se habían ofrecido voluntarios
para llevarnos—. Una cosa, hay un tipo que quiere hablar
contigo. No sabíamos si debíamos permitirle… ya sabes,
acercarse.
Miré y vi a un hombre con una chimenea negra sobre la
cabeza, de pie al sol, mirándome con furia.
—Por favor, que venga Sammann —dije.
—¡No puedes hablar en serio! —me susurró Arsibalt en
cuanto Ferman se alejó.
—Lo mandé llamar.
—¿Cómo puedes tú llamar a un Ati?
—Le pedí a Cord que lo hiciese.
—¿Está Cord aquí? —preguntó, con otro tono de voz.
—Supongo que ella y su novio aparecerán en cualquier
momento —dije, y salté del montón de palés—. Mira, he
deducido la posición del Cerro de Bly. —Le pasé la
cartabla.
Las campanas de Provenir activaron circuitos de mi
cerebro, como si fuese uno de esos pobres perros que los
santes de antaño conectaban para sus experimentos
psicológicos. Al principio me sentí culpable: ¡volvía a
llegar tarde! Luego mis piernas y brazos ansiaron el
trabajo de dar cuerda al reloj. Luego llegaría el hambre por
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