Page 641 - Anatema - Neal Stephenson
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concento había pasado casi todo el tiempo rodeado de
extras que sabían que yo era un avoto en Peregrín. Allí
intentaba hacerme pasar por algo que no era, y por lo visto
se me daba fatal.
Podríamos haber llamado más la atención de no ser
porque el local estaba abarrotado de motus. Colgaban del
techo, orientados hacia las mesas. Todos reproducían
simultáneamente lo mismo. Cuando entramos era una
casa ardiendo en la noche, rodeada de personal de
emergencias. En un primer plano se veía a una mujer
asomada a una ventana del primer piso, que vomitaba
humo negro. Se había envuelto la cara en una toalla. Dejó
caer a un bebé. Yo seguí mirando para ver qué pasaba
luego, pero en lugar de eso el motus volvió atrás y mostró
la caída del bebé a cámara lenta dos veces más. Luego la
escena desapareció, sustituida por la imagen de un
jugador de pelota ejecutando una jugada inteligente. Pero
luego mostró al mismo jugador rompiéndose la pierna en
un momento posterior del partido. También lo repitieron
varias veces a cámara lenta, para que se viese bien la
pierna doblándose por el punto de fractura. Cuando
llegamos a la mesa, los motus mostraban a la policía
arrestando a un hombre extraordinariamente guapo
vestido con ropa cara. Mis compañeros echaban de vez en
cuando ojeadas a las imágenes y seguidamente apartaban
la vista. Parecían haber desarrollado una especie de
inmunidad a ellas. Yo no podía apartar la vista, así que
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