Page 644 - Anatema - Neal Stephenson
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mesa. Tres cabezas convergieron y se inclinaron. Incluso


          Ganelial Crade, que se había decidido por pasear de un

          lado a otro mientras parloteaba por su cismex, se detuvo a

          echar  un  vistazo.  Pero  su  rostro  no  manifestó  ninguna


          señal de reconocer el lugar.

            —Parece una mina. Probablemente esté en la tundra —

          dijo, sólo por decir algo.


            —El  sol  la  ilumina  casi  directamente  desde  el  cenit  —

          comenté.

            —No puede estar a mucha altitud.


            Ahora le tocaba a Crade sentir vergüenza. Se giró y fingió

          estar muy concentrado en la conversación del cismex.


            (En el motus: fototipos de un niño secuestrado, imágenes

          borrosas  de  cómo  un  hombre  con  un  sombrero  grande

          sacaba al niño de un casino.)


            —Me preguntaba —le dije a Sammann— si podrías, no

          sé, usar el cismex para examinar el planeta y buscar este


          lugar. Sé que sería como dar con una aguja en un pajar.

          Pero si lo hacemos sistemáticamente, y si trabajamos por

          turnos, entonces…


            Sammann respondió a mi idea básicamente con el mismo

          espíritu que yo ante la sugerencia de Crade de que aquel

          lugar  estaba  en  la  tundra.  Sostuvo  el  cismex  sobre  la


          imagen  y  tomó  un  fototipo  del  fototipo.  Luego  invirtió

          unos  segundos  en  interactuar  con  la  máquina  para

          mostrarme  seguidamente  lo  que  había  salido  en  la


          pantalla: una imagen diferente del mismo agujero en el



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