Page 669 - Anatema - Neal Stephenson
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Así que miraba fascinado a esa gente en sus mobes e
intentaba concebir cómo era su vida. Miles de años antes,
el trabajo de la gente había sido subdividido en empleos
rutinarios para organizaciones donde la personas eran
piezas intercambiables. Así debía ser; así era como se
organizaba una economía productiva. Pero era fácil
detectar una voluntad oculta tras esa situación: no
exactamente una voluntad malvada, pero sí una voluntad
egoísta. La gente que había conformado ese sistema sentía
celos, no del dinero ni del poder, sino de las tramas. Si sus
empleados hubiesen vuelto a casa cada día con historias
interesantes que contar, entonces es que algo habría salido
mal: habría habido un apagón, una huelga, un asesinato
en masa. Los Poderes Fácticos no podían consentir que
otros tuviesen tramas propias a menos que fuesen
historias falsas inventadas para motivarlos. Las personas
que no podían vivir sin una trama habían acabado en los
concentos o en trabajos como los de Yul. Los demás tenían
que buscar más allá de su trabajo para sentir que formaban
parte de una narración, razón por la que suponía que los
seculares estaban tan preocupados por los deportes y la
religión. ¿Cómo si no podías sentirte parte de una
aventura? ¿De algo con un comienzo, un nudo y un
desenlace en el que tuvieras un papel importante?
Nosotros los avotos lo teníamos porque formábamos parte
del proyecto de aprender cosas nuevas. Incluso si no
siempre avanzaba a la velocidad suficiente para gente
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