Page 673 - Anatema - Neal Stephenson
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dirección norte, sólo vimos asentamientos
progresivamente más dispersos, hasta que desaparecieron
a medida que subíamos las colinas cubiertas de árboles.
Luego descendimos a un paisaje inconfundiblemente
diferente: taiga, un terreno demasiado seco y frío para que
los árboles superasen la altura de una persona. La
carretera se había quedado prácticamente sin tráfico.
Condujimos durante una hora sin ver otro vehículo.
Finalmente nos detuvimos en un lugar rocoso, cerca de un
río, dispusimos los vehículos de forma que no fuesen
visibles desde la carretera y dormimos en los trajesacos.
A la mañana siguiente, la cocina nueva que habíamos
comprado tras salir de Samble dejó de funcionar. Si Yul no
nos hubiese acompañado, habríamos pasado el resto del
viaje comiendo barras energéticas frías. Yul, con expresión
serenamente triunfante, preparó un tremendo desayuno
en su batería de quemadores industriales. Viendo trabajar
a su primo, Gnel parecía orgulloso aunque exasperado.
Como si dijera: «Mira la gente tan buena que podemos
producir cuando deja de creer en nuestra religión.»
Dado que casi no había tráfico en la carretera, Yul me fue
enseñando a conducir mientras Cord desmontaba la
cocina. Diagnosticó que el problema era un orificio
atascado, por efecto de la mugre precipitada del
combustible durante la noche fría.
—Estás enfadado —dijo un rato después. Me di cuenta
de que me había apartado de la conversación. Ella y Yul
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