Page 689 - Anatema - Neal Stephenson
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estructuralmente firme si había garras y huesos en partes
importantes del mismo. Tuvieron que apuntalarlo. El
edificio se debilitaba, se hundía ante sus ojos. Cuanto más
descubrían, peor era la situación. Una vez terminada la
excavación, habían descubierto el esqueleto completo de
un reptil de cien pies de largo incrustado en la piedra
sintética que habían vertido hacía sólo cuatro años. Los
deólatras no sabían qué pensar. Se produjeron disturbios
y hubo violencia alrededor del concento. Luego, una
noche, se oyeron cantos procedentes de la torre de los
Milésimos. No pararon en toda la noche. A la mañana
siguiente, el aparcamiento era normal. Eso se cuenta.
—¿Lo crees? —preguntó Yul.
—Algo pasó. Hubo… hay registros.
—¿Te refieres a fototipos del esqueleto?
—Me refiero más bien a los recuerdos de los testigos. A
los motones de madera para apuntalar la estructura. Al
papeleo del aserradero. Al desgaste adicional de las
ruedas de los drumones que llevaron la madera hasta allí.
—Como ondas que se expanden —dijo Yul.
—Sí. Por tanto, si el esqueleto desapareció de pronto y no
hay pruebas físicas de que hubiese estado allí, ¿qué
queda?
—Sólo los registros —dijo Yul, asintiendo con energía,
como si lo comprendiese mejor que yo—. Las ondas parten
del punto de impacto.
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