Page 690 - Anatema - Neal Stephenson
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—Las  ruedas  de  los  drumones  del  aserradero  no  se


          repararon de inmediato. El papeleo no desapareció de los

          archivos.  Pero  hay  un  problema.  El  mundo  ya  no  es

          coherente… hay contradicciones lógicas.


            —Que haya montones de madera para apuntalar delante

          de  un  aparcamiento  que  no  necesita  apuntalamiento  —

          dijo Yul.


            —Sí.  Y  no  es  que  sea  físicamente  imposible.

          Evidentemente, es posible que haya un montón de madera

          delante  de  un  aparcamiento,  o  algunos  papeles  en  un


          archivador.  Pero  el  problema,  lo  que  plantean  esos

          elementos, es que el estado global de las cosas ya no tiene


          sentido.

            Recordaba  el  diálogo  del  dragón  rosa  con  Orolo…

          Entendía, meses después, que su elección de un dragón no


          había sido casual. Intentaba recordarnos el incidente del

          que hablaba Yul.


            Oímos el bramido de un motor a nuestras espaldas y nos

          volvimos  para  ver  a  Ganelial  Crade  acercándose  a

          nosotros en triciclo. Yul y yo intercambiamos una mirada:


          «No hablemos de eso delante de él.» Yul se inclinó, recogió

          dos  puñados  de  nieve  e  intentó  formar  una  bola  para

          lanzársela a su primo. Pero hacía demasiado frío.




            Llegamos al puerto de trineos Ochenta y Tres Norte a las

          dos de la mañana, por lo que el sol estaba ligeramente más


          bajo  en  el  cielo  de  lo  habitual.  La  carretera‐zanja



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