Page 727 - Anatema - Neal Stephenson
P. 727

Sólo  aquel  vehículo,  y  los  dos  hombres  de  su  interior,


          podían sacarnos de allí.



            Cuando regresamos al trineo arrastrando el combustible


          y las barritas energéticas, nos encontramos a Laro y Dag

          arrodillados, cara a cara, agarrando uno las manos del otro

          y  murmurando  tan  rápidamente  que  no  entendí  ni  una


          palabra.             Nunca             había            presenciado                 semejante

          comportamiento  y  tuve  que  mirarlos  un  momento  para

          comprender  que  estaban  rezando.  Luego  me  sentí


          avergonzado. Me aparté, por si Brajj quería unirse a ellos,

          pero la expresión de su cara al ver a los deólatras era de


          desprecio. Me miró a los ojos e hizo un gesto con la cabeza

          hacia  la  tienda.  Me  uní  a  él  en  el  exterior.  Los  dos

          llevábamos capucha, gafas e íbamos vestidos para el frío.


          Mientras  hablábamos  la  escarcha  crecía  en  nuestras

          máscaras faciales con rapidez.


            Brajj había estado mirando la hora cada minuto desde

          que nos habían abandonado.

            —Ha pasado un cuarto de hora —dijo—. Si no han vuelto


          dentro  de  dos  horas,  tendremos  que  salvarnos  nosotros

          mismos.

            —¿Crees que nos dejarían morir aquí?


            Brajj decidió no responder a la pregunta, pero me dijo:

            —Es posible que se encuentren en una situación que no

          les  deje  otra  opción.  Quizá  no  puedan  conseguir


          combustible.  Quizá  se  les  estropee  la  máquina  o  los



                                                                                                          727
   722   723   724   725   726   727   728   729   730   731   732