Page 732 - Anatema - Neal Stephenson
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algunos planes. El «asidor» de Brajj podría ser un ancla en
un momento de crisis… pero igualmente podía usarlo
para cortar la unión con los demás si uno de nosotros caía.
¿Qué haría yo en tal caso?
Pero no tenía sentido. Brajj se había erigido en líder, y
hasta entonces había tomado decisiones razonables. Era
ilimitada la cantidad de energía y tiempo que podía
invertir en montar esas fantasías alarmantes. Era mejor
que prestara atención a lo que tenía justo delante.
¿O era un efecto del todobién?
Durante las primeras horas seguimos el sendero
compactado que había dejado la máquina, pero luego éste
giró colina abajo, siguiendo un circo o depresión
semicircular creada por un glaciar, hacia el fondo del valle.
Nos llevaría directamente al convoy militar, y por tanto en
ese punto nos apartamos del camino y, por primera vez,
avanzamos sobre la nieve virgen. La primera parte del
avance fue lenta, porque tuvimos que salirnos del circo.
Cuando la inclinación comenzó a nivelarse, yo estaba
dispuesto a «tirar de la cuerda», según la expresión de
Brajj. Si me ponía en manos de un operador de drumón
militar, ¿qué era lo peor que podía pasarme? No había
violado ninguna ley. Eran mis tres acompañantes los que
estaban dispuestos a cualquier estupidez por evitar a las
autoridades. Pero, para bien o para mal, estaba atado a
ellos y no podía liberarme sin poner en peligro sus vidas o
la mía; tendría que esperar a que ellos tirasen de la cuerda.
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