Page 737 - Anatema - Neal Stephenson
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Otro tremendo tirón en mi cintura me indicó que el banco
también había caído. Alcé la cara para mirar la
miniavalancha y tuve la extraña impresión de que en
realidad no me movía… porque claro, la nieve que me
rodeaba se movía a la misma velocidad que yo. Luego no
hubo nada bajo mis dedos. Nada bajo mis tobillos. Nada
bajo las rodillas ni las caderas. La cuerda tiró directamente
de mí con el peso de tres hombres. Supongo que di una
voltereta hacia atrás para caer en la grieta. Pero sólo
experimenté el terror de la caída libre durante una fracción
de segundo antes de que algo horrible le pasase a mi
espalda y me detuviese. La fuerza de la cuerda tiraba de
mí contra algo inamovible y duro. Durante un rato siguió
cayéndome encima nieve suelta. Recordé una historia
imprecisa que Yul me había contado sobre quedar
atrapado en una avalancha, sobre la importancia de nadar,
de preservar el aire delante de la cara. No podía nadar,
pero levanté un brazo y coloqué el codo sobre la boca y la
nariz. El peso de la nieve sobre mi cuerpo aumentaba, la
tensión de la cuerda se relajó. La mayor parte de la
avalancha parecía caer a mi alrededor, a ambos lados,
mientras yo seguía atrapado.
Por alguna razón, oí mentalmente la voz de Jesry
diciéndome: «Venga, sólo estás un poco enterrado vivo.»
¡Menudo idiota!
Luego todo paró. Oía los latidos de mi corazón y nada
más.
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