Page 736 - Anatema - Neal Stephenson
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que hundir la pieza de metal en «L» y clavarla en el hielo.


          Hubiese debido tenerla fuera, a punto… hubiese debido

          estar  preparado  para  los  problemas.  Pero  para  tener

          ambas manos libres y controlar el banco, la había colgado


          de una anilla para el equipo de mi trajesaco. ¿Seguía allí?

          Di tremendas patadas contra una piedra y logré ponerme

          boca arriba. Mi cabeza movía un montón de nieve que me


          enterraba la cara. Expulsé aire por la nariz y controlé el

          deseo  de  inhalar.  Palpé  hasta  dar  con  algo  duro  y  lo

          saqué…  o  eso  creía.  Con  los  guantes  costaba  saber  qué


          pasaba. Apunté lejos de mi cuerpo, revolví las piernas y

          logré ponerme boca abajo. Mi cabeza sobresalió de la nieve


          y oí a Laro gritar algo… debía de haber pasado el borde de

          la grieta. Apoyé todo mi peso sobre el trozo de metal en

          «L» y lo enterré. Quedó firmemente clavado, más o menos,


          y se convirtió en un pivote; mi cuerpo giró a su alrededor

          cuando la cuerda de mi cintura, de la que tiraba el peso de


          Laro y Dag, me llevó hacia abajo. El pico resistía en mis

          manos, pero no mucho. Parecía que no aguantaba.

            Aguantó,  pero  en  una  capa  de  nieve  que  se  había


          desgajado y se deslizaba montaña abajo.

            Una  suerte  asquerosa;  de  haber  estado  moviéndonos

          sobre nieve compacta, el pico habría tenido algo resistente


          a lo que clavarse, pero la tormenta del día anterior había

          cubierto  el  hielo  de  una  capa  de  nieve  en  polvo  que  se

          deslizaba con facilidad.







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