Page 774 - Anatema - Neal Stephenson
P. 774

quizá fue un intento torpe por placarme. Le agarré por la


          solapa de la chaqueta y le retuve, usándolo como escudo.

          La gente se peleaba por abrirse paso y darme una patada,

          pero la mayoría se reprimía cuando veían a uno de los


          suyos en medio. Las manos lo agarraron y tiraron de él.

          Acabé  con  una  chaqueta  vacía  en  las  manos.  Intenté

          ponerme en pie y me derribaron. Adopté la posición fetal


          y me cubrí la cabeza con los brazos.

            Unos segundos más tarde oí el Grito.

            El Grito era claramente producto de una voz humana,


          pero  no  se  parecía  a  nada  que  hubiese  oído.  Mi  única

          forma de comunicar lo inquietante que resultaba es decir


          que  expresaba  por  completo  cómo  me  sentía  yo  en  ese

          momento. Incluso me pregunté, dado mi estado de terror

          y confusión, si lo habría emitido mi propia garganta. El


          Grito dejó a todos paralizados. Ya no me atacaban, ya no

          se  peleaban  por  darme  patadas.  En  lugar  de  eso,


          intentaban  determinar  el  origen  del  Grito  y  lo  que

          presagiaba.

            Me puse boca arriba. A mi alrededor se había abierto un


          espacio. Es decir, a mi alrededor y alrededor de un hombre

          con camiseta roja y la cabeza totalmente rapada.

            Se me acercó y del bolsillo se sacó algo que creció con


          rapidez: una esfera. En un segundo la hizo crecer hasta

          que tuvo cinco pies de diámetro. La dejó un poco fláccida

          y la dobló sobre mí. Por los bordes sobresalían mi cabeza


          y mis pies, pero tenía el resto del cuerpo protegido de los



                                                                                                          774
   769   770   771   772   773   774   775   776   777   778   779