Page 786 - Anatema - Neal Stephenson
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recorrió todo mi cuerpo sin pedir permiso, buscando
huesos rotos y hemorragias. Si mi bazo no estaba roto
cuando me lo palpó, lo estaba cuando pasó a mi hígado.
Su veredicto: una ligera contusión, tres costillas rotas,
fractura en un hueso del brazo, dos falanges rotas en una
mano y era de esperar que meara sangre unos días.
Había pasado tiempo de sobra como para estar
avergonzado de mi pérdida de compostura durante el
trayecto, así que me esforcé para no gritar más de lo
estrictamente necesario. Por alguna razón, había pensado
en Lio. Incluso antes de ser recolectado ya adoraba todo lo
relacionado con el Valle. Localizaba todos los libros de
Sante Edhar que procedían de allí, que habían sido escritos
por personas que afirmaban haber visitado el Valle o
haber sido derrotadas por valleros. Se habría muerto de
vergüenza de haber sabido que yo no había sido
completamente inmune al dolor en presencia de esa gente.
Más allá del alcance de mis oídos se estaban
desarrollando conversaciones en las que deseaba
participar. Cuando terminaron de pegarme la cabeza,
pude mirar a mi alrededor y ver a Sammann hablando con
un fra de mayor edad, y a una sur consolando a Cord,
quien se echaba a llorar en cuanto giraba la cabeza para
mirarme. Al cabo de un rato, cuando decidieron que
sobreviviría y que por tanto valía la pena hablar conmigo,
fra Osa, el Primero Entre Iguales de los valleros, vino a
hablar conmigo. A excepción de una costurera, que se
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