Page 824 - Anatema - Neal Stephenson
P. 824

mucho  más  amistosas  que  en,  digamos,  Mahsht.  Sentí


          grandes deseos de acercarme a esos avotos y preguntarles

          si  conocían  a  Orolo,  pero  los  reprimí,  razonando  que

          seguiría allí al día siguiente y que era mejor consultarlo


          con la almohada. Y con la almohada lo consulté, pero no

          saqué otra cosa que aquel interminable y frustrante sueño

          sobre brazos manipuladores remotos.


            Como  había  dormido  tan  mal,  no  hablé  demasiado

          durante el desayuno, hasta que solté:

            —Supongamos que tras los controles de esas máquinas


          no  haya  Geómetras  biológicos…  criaturas  con  cuerpo

          como  el  nuestro.  ¿Y  si  murieron  hace  mucho  tiempo


          dejando atrás naves y sondas que ejecutan un programa

          automático?

            Lo que resultó ser una forma perfecta de poner fin a la


          conversación  de  todos  excepto  Sammann,  que  pareció

          encantado con la idea.


            —Mucho  mejor  para  nosotros  —dijo,  lo  que  me

          confundió momentáneamente, hasta que comprendí que

          al decir «nosotros» se refería a los Ati.


            Lo pensé.

            —Quieres  decir  que  os  haría  más  útiles  para  el  Poder

          Secular.


            Permaneció  impertérrito  un  momento  y  supe  que  le

          había ofendido.










                                                                                                          824
   819   820   821   822   823   824   825   826   827   828   829