Page 841 - Anatema - Neal Stephenson
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sobre pájaros y árboles, sobre cuántos pies cúbicos de
tierra habían sacado de la excavación y cuántos edificios
del templo habían sido excavados, en lugar de hablar de
temas serios como los Geómetras, el Convox y el linaje.
Más tarde bajamos y cenamos en el Refectorio con unos
cien fras y sures que vivían allí. Su PEI, fra Landasher, el
tercero de los tres que me habían interrogado en la puerta,
me dio la bienvenida formalmente y brindó en mi nombre.
Bebí más vino del que hubiese debido, que era
infinitamente mejor que el que Orolo fabricaba en su
viñedo cubierto de escarcha allá en Sante Edhar, y lo
dormí en una celda privada.
Me desperté avinagrado, resacoso, descentrado,
pensando que era tarde y había dormido de más… Pero
no, era temprano, y el turno nocturno de excavadores salía
del pozo con sus picos, palas, cepillos y libros de notas,
cantando divertidas canciones de marcha. Habían
construido un baño de agua caliente surgida de fuentes,
llevada por una serie de pozos verticales, donde podías
lavarte en diez segundos. Me puse debajo de una de esas
fuentes hasta que ya no pude respirar. Salí y dejé que el
paño de neomateria secase el agua de mi piel. Me sentí un
poco mejor. Pero lo que realmente me estaba alterando era
la conmoción de la reentrada en el mundo cenobítico, con
su concepción del tiempo a la que me había
desacostumbrado extramuros. La cosa era aún peor
porque nadie me había explicado todavía las reglas del
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