Page 869 - Anatema - Neal Stephenson
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estar  tan  preocupado  y  me  di  cuenta  de  que  los  había


          ofendido. Así que no dije nada más hasta que regresamos

          a  Orithena.  Cord,  Yul,  Gnel  y  Sammann  atravesaron  la

          puerta y les asignaron habitaciones en una especie de zona


          de  invitados,  separada  del  Claustro,  donde  podían

          conservar  sus  cismexes  y  otros  artículos  seculares.

          Vestidos  con  ropa  de  extramuros,  pero  sin  cismex,  se


          unieron a la cena y fra Landasher brindó formalmente por

          ellos y les dio la bienvenida.

            A la mañana siguiente, los levanté temprano y los llevé


          de  visita  a  la  excavación.  Gnel  tenía  cara  de  estar

          experimentando  una  epifanía  deólatra,  aunque  para  ser


          justos yo probablemente tenía la misma expresión cuando

          sur Spry me había guiado a mí.

            Le pregunté a Sammann si había descubierto algo más


          sobre  la  propiedad  de  Ecba  y  me  dijo  que  sí  y  que  era

          aburrido. Un burgo, justo después del Tercer Saqueo, se


          había convertido en entusiasta de todo lo relacionado con

          Orithena. Era muy rico y había adquirido la isla. Y para

          controlarla había creado una fundación, con unos tediosos


          estatutos  de  mil  páginas…  Se  suponía  que  debía  durar

          eternamente  y  los  estatutos  debían  prever  todas  las

          posibilidades que se le ocurriesen. El poder ejecutivo se


          encontraba  en  manos  de  un  consejo  de  gobierno

          secular/cenobítico,                        me              explicó                 Sammann,

          entusiasmándose a medida que yo perdía interés.







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