Page 95 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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Peyton se sonrió. Había sido esperar demasiado que un

         robot entendiera de zoología.

                —El  león,  quiero  decir,  si  es  así  como  se  llama  —se


         autocorrigió  el  robot  después  de  haber  leído  los

         pensamientos de Peyton.

                Éste le dirigió unas palabras al león y, para estar seguro


         de que le obedecería, enredó sus dedos en la melena de la

         fiera. Antes de que pudiera expresar la invitación con sus

         labios,  el  segundo  robot  la  leyó  en  su  mente  y  entró

         silenciosamente  en  la  habitación.  Leo  gruñó  y  trató  de


         escapar  de  las  manos  de  Peyton  para  lanzarse  contra  el

         nuevo extraño ser metálico, pero Peyton logró calmarlo.

                En todos los aspectos el Ingeniero II era un duplicado

         de su colega. En el mismo momento en que se dirigió hacia


         él  el  robot  penetró  en  sus  pensamientos  con  esa

         desconcertante  exactitud  a  la  que  Peyton  jamás  podría

         acostumbrarse.


                —Ya veo que quiere visitar a los que sueñan —dijo—.

         Sígame.

                Peyton se sentía cansado de que todo el mundo le diera

         órdenes. ¿Por qué razón los robots nunca pedían las cosas


         por favor?

                —Sígame,  por  favor  —repitió  la  máquina  sin  dar  el

         menor énfasis a su pronunciación.

                Peyton lo hizo así.


                Una vez más se encontró en el corredor de los cientos




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