Page 120 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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pasado. ¡Había tanto que hacer, tanto que aprender antes

         de que los largos siglos de su juventud transcurrieran en el

         tiempo!


                La música fue la primera de las artes que despertaron

         su        interés         y,       durante            mucho            tiempo,           estuvo

         experimentando con diversos instrumentos. Pero ésta, la


         más antigua de todas las artes, se había convertido en algo

         tan  complejo  que  se  precisaban  mil  años  para  dominar

         todos sus secretos y, en vista de ello, acabó por abandonar

         sus ambiciones. Podía escuchar y deleitarse con la música,


         pero  era  incapaz  de  crearla  y  sabía  que  nunca  podría

         hacerlo.

                Durante             mucho            tiempo,            el      convertidor               de

         pensamientos le causó gran satisfacción. En sus pantallas


         había  configurado  modelos,  y  maquetas  de  colores,  y

         formas  distintas  —deliberadamente  o  no—,  usualmente

         copias de los grandes maestros de la antigüedad. Cada vez


         con mayor frecuencia, se vio creando paisajes soñados del

         desvanecido  Mundo  Hundido  y,  frecuentemente,  sus

         pensamientos se volvieron anhelantes hacia las fichas que

         Jeserac  le  había  mostrado.  Así,  la  fungible  llama  de  su


         descontento  se  agotaba  al  alcanzar  los  niveles  de  la

         conciencia,  aunque  todavía  se  sentía  tremendamente

         aburrido  y  preocupado  por  la  vaga  inquietud  que

         frecuentemente le embargaba.


                Pero a lo largo de los meses y los años esa inquietud




                                                                                                          119
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