Page 173 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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entrado se abrió de nuevo. Sintiéndose un tanto
descorazonado, Alvin abandonó el lugar… para
encontrarse en otro distinto al que dejara al entrar en la
habitación cúbica: un pasillo abovedado que conducía, en
reducida pendiente, hasta una arcada que servía de marco
a un semicírculo de firmamento. Comprendió que debía
haber ascendido algunos cientos de metros mientras estuvo
en la habitación cúbica pero no había notado la menor
sensación de movimiento. Se apresuró a dirigirse hacia la
salida, al otro lado de la cual brillaba el sol.
Se encontró en la falda de una colina baja y por un
momento tuvo la impresión de que se encontraba de nuevo
en el Parque central de Diaspar. Pero si aquello era
realmente un parque resultaba demasiado enorme para
que su mente pudiera aceptarlo. La ciudad que había
esperado encontrar no aparecía por parte alguna. A todo el
alcance de su vista no había más que bosques y llanuras
cubiertas de hierba.
Después, Alvin alzó sus ojos hacia el horizonte y allí,
por encima de los árboles, deslizándose en un gran arco de
izquierda a derecha que parecía rodear al mundo, se alzaba
una línea pétrea que dejaba reducidos a enanos los más
altos edificios de Diaspar. Aquello se hallaba tan distante
que los detalles se perdían en la lejanía, pero, pese a eso,
Alvin pudo observar en su silueta algo que le causó
extrañeza. Cuando sus ojos se acostumbraron a la
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