Page 245 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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están para reparar? Supongo que eso será como una especie

         de reparación…

                La voz fue desfalleciendo paulatinamente como si él


         mismo  hubiera  sido  incapaz  de  convencerse  de  que  sus

         palabras eran acertadas y lógicas.

                Rorden  sonrió:  la  idea  era  demasiado  ingenua  como


         para poner en ella mucha fe. Sin embargo, este trabajo de

         investigación histórica era el primer esquema por el que

         podía  entusiasmarse…  Y  de  momento  no  era  capaz  de

         encontrar un plan mejor.


                Caminó  hacia  el  asociador,  sobre  el  cual  seguía

         flotando  el  robot  como  en  una  postura  de  estudiada

         indiferencia. Cuando comenzó, casi de manera automática,

         a colocar sus preguntas en el teclado, se sintió de repente


         tan conmovido por su incongruencia que rompió a reír.

                Alvin  se  quedó  mirando  a  su  amigo  con  sorpresa

         cuando Rorden se dirigió a él.


                —Alvin —dijo entre risas—. Temo que aún tenemos

         que aprender muchas cosas sobre las máquinas.

                Dejó  sus  manos  sobre  el  suave  acero  del  cuerpo  del

         robot y añadió:


                —Las  máquinas  no  comparten  los  sentimientos

         humanos, como bien sabes. No era necesario, de ningún

         modo,  que  habláramos  en  voz  baja,  como  hemos  hecho,

         como si temiéramos herir sus sentimientos.


                * * *




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