Page 285 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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transportado por el robot se movía sin el menor esfuerzo a
lo largo de la ruta que ya le era familiar y a sus oídos
llegaban los innumerables sonidos de los bosques. Pero se
sentía incapaz de identificarse totalmente con la máquina y
el esfuerzo que necesitaba para controlarla era
considerable.
Era ya casi oscuro cuando llegó a Airlee. Las pequeñas
casas parecían flotar en lagunas de luz. Alvin (el robot) se
mantuvo en la sombra y estuvo a punto ya de llegar al
hogar de Seranis cuando fue descubierto. De repente oyó
como un zumbido furioso, muy agudo y su campo de
visión se vio bloqueado por un furioso batir de alas.
Retrocedió involuntariamente ante aquel ataque, pero de
inmediato se dio cuenta de lo que sucedía. Krif no aprobaba
nada que pudiera volar sin alas. Sólo la presencia de Theon
había impedido, en ocasiones anteriores, que atacara al
robot. No deseando hacer daño a aquella criatura viva, tan
bella como estúpida, Alvin hizo que su robot se detuviera
para esquivar los golpes que parecían dirigidos contra él.
Aún cuando estaba sentado confortablemente a dos
kilómetros de distancia, no pudo evitar retroceder
instintivamente y se sintió dichoso cuando Theon se
aproximó al robot para investigar la causa de la excitación
de su gran insecto doméstico.
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