Page 290 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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Alvin esperó hasta que el robot hubo regresado. Con el

         mayor cuidado impartió sus instrucciones a la máquina e

         hizo que el robot se las repitiera. Después dejó la nave y la


         puerta se cerró silenciosamente tras él.

                No se oía otro ruido que el leve murmullo del viento.

         Por  un  momento  una  sombra  tapó  el  resplandor  de  las


         estrellas.

                Inmediatamente  después,  el  navío  espacial  había

         desaparecido. No fue hasta ese momento cuando Alvin se

         dio  cuenta  de  que  había  cometido  un  grave  error  de


         cálculo. Había olvidado que los sentidos de los robots eran

         muy distintos a los suyos propios y la noche mucho más

         oscura de lo que había esperado. En más de una ocasión se

         salió del camino y varias veces estuvo a punto de darse de


         narices  contra  un  árbol.  En  el  interior  del  bosque,  la

         oscuridad era casi completa y en una ocasión algo bastante

         largo se aproximó hacia él entre las hierbas. Oyó el ruido


         de  la  hierba  al  ser  pisada  y  dos  ojos  verdes  y  brillantes

         como esmeraldas lo miraron fijamente a una altura como a

         nivel  de  su  cintura.  Alvin  pronunció  unas  palabras

         tranquilizadoras  en  tono  suave  y  amable  y  una  lengua


         increíblemente  larga  y  rasposa  recorrió  su  mano.  Un

         momento  después,  un  cuerpo  poderoso  se  frotó

         cariñosamente contra él y, después, aquella cosa se alejó tan

         silenciosamente  como  había  llegado.  Alvin  no  tenía  la


         menor idea de qué podía haber sido.




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