Page 288 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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como  si  aquella  entrada  imprevista  fuera  la  cosa  más

         natural del mundo—. He decidido regresar.

                La  sorpresa  de  los  presentes  excedió  a  todo  lo  que


         Alvin había esperado. Uno de los consejeros, un hombre

         joven con el pelo gris, fue el primero en recobrarse de su

         impresión y se dirigió al muchacho:


                —¿Cómo ha llegado hasta aquí? —murmuró.

                Alvin creyó conveniente eludir la respuesta; la forma

         como la pregunta había sido hecha le pareció sospechosa y

         se preguntó si el sistema de transporte subterráneo habría


         sido puesto fuera del servicio.

                —¿Cómo…? Exactamente como la otra vez —mintió.

                Dos de los consejeros se quedaron mirando fijamente

         al tercero, quien abrió los brazos como en gesto de muda


         resignación. El joven que se había dirigido a él antes, volvió

         a preguntarle:

                —¿No ha tenido ninguna… dificultad?


                —Ninguna  en  absoluto  —dijo  Alvin  determinado  a

         aumentar la confusión de los miembros del Consejo. Y se

         dio cuenta de que lo estaba logrando.

                —He  regresado  por  mi  propia  y  libre  voluntad  —


         continuó—, pero en vista de nuestro anterior desacuerdo

         he decidido permanecer lejos de su vista de momento. Si

         aparezco  personalmente,  ¿me  prometen  solemnemente

         que no tratarán de nuevo de restringir mis movimientos?


                Durante  unos  instantes  nadie  dijo  nada  y  Alvin  se




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