Page 293 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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primero en encontrarse en la carretera. Junto al lago, Alvin

         se  encontró  con  los  tres  consejeros  y  se  saludaron

         cortésmente. Alvin sabía perfectamente a dónde se dirigía


         aquel comité de investigación y pensó que le agradecerían

         si les evitaba un trabajo inútil. Se detuvo cuando llegaron

         al  pie  de  la  ladera  de  la  colina  y  se  volvió  a  sus


         acompañantes.

                —Siento  tener  que  decirles  que  ayer  les  engañé  a

         ustedes. —Dijo con aire compungido—. La verdad es que

         no he venido a Lys por el viejo camino, así que no tienen


         por qué intentar cerrarlo.

                Los  rostros  de  los  consejeros  fueron  un  estudio  en

         relieve de la mayor perplejidad.

                —En ese caso, ¿cómo viniste?


                El  principal  de  los  tres  consejeros  fue  quien  hizo  la

         pregunta y Alvin se dio cuenta de que estaban empezando

         a  sospechar  la  verdad.  Se  preguntó  si  habían  logrado


         interceptar  las  órdenes  que  su  mente  había  estado

         enviando  en  los  momentos  en  que  se  encontraron  en  el

         camino. Pero no dijo nada y se limitó a señalar, en silencio,

         hacia el cielo, en dirección Norte.


                Demasiado veloz para que sus ojos pudieran seguirla,

         una  aguja  de  luz  plateada  se  alzaba  sobre  las  montañas

         dejando  tras  sí  una  cola  de  varios  kilómetros  de

         luminiscencia. A unos siete mil metros de altura sobre Lys


         la nave se detuvo. No hubo desaceleración, ni un frenado




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