Page 291 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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Pronto las luces de la ciudad brillaron por entre las
ramas de los árboles. Pero precisamente ya no necesitaba
esa guía, pues la senda que tenía bajo sus pies se había
convertido en una especie de río de delicado fuego azul. El
suelo sobre el que caminaba era luminiscente y sus pasos
dejaban unas huellas oscuras que desaparecían lentamente
detrás de él. Aquello resultaba muy agradable a la vista y
cuando Alvin se detuvo y se agachó para coger un puñado
de la tierra extraña, ésta brilló por unos momentos en la
cavidad de sus manos antes de que su fluorescencia
muriera.
Theon lo estaba esperando a la puerta de la casa y por
segunda vez fue introducido en la habitación donde se
encontraban los tres miembros del Consejo. Se dio cuenta,
con cierta preocupación, que estos prohombres no
ocultaron su sorpresa. Sin darse cuenta de las ventajas que
su juventud le daba y de las cuales no se aprovechaba en
absoluto, al menos conscientemente, nunca se preocupaba
de recordársela a los demás.
Apenas hablaron mientras el muchacho se refrescaba y
Alvin se preguntó qué notas mentales estarían
comparando. Él conservó su mente todo lo vacía de
pensamientos importantes que pudo conseguir hasta que
terminó. Después comenzó a hablar como nunca antes lo
hiciera.
El tema fue Diaspar. Les describió la ciudad tal y como
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