Page 295 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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tierra había desaparecido de la superficie de aquel metal
durísimo e incorruptible que ni el tiempo ni ninguna otra
fuerza natural podía alterar.
Con Theon a su lado, Alvin se colocó junto a la puerta
abierta y se volvió para mirar a los tres consejeros que
permanecían silenciosos. Se preguntó qué estarían
pensando, pero su expresión no delataba, en absoluto, lo
que ocupaba sus cerebros.
—Tengo que pagar una deuda en Shalmirane —dijo—
. Por favor, díganle a Seranis que estaré de regreso al
mediodía.
Los consejeros esperaron hasta que la nave,
moviéndose al principio con bastante lentitud —el camino
que debía recorrer era muy corto— desapareció en
dirección Sur. Seguidamente, el más joven del grupo se
encogió de hombros filosóficamente.
—Ustedes siempre se opusieron a cualquier cambio —
dijo— y hasta el momento se habían salido con la suya,
pero ahora no creo que el futuro esté de su parte. Lys y
Diaspar están llegando al final de una Era y creo que
debemos tratar de sacar el máximo provecho de ello.
Se hizo un corto silencio. Después, uno de sus
compañeros habló con tono preocupado.
—No sé nada de arqueología, pero estoy
completamente seguro de que ese aparato es demasiado
grande para ser una máquina voladora normal. ¿No creen
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