Page 296 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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ustedes que, posiblemente, se trate de…?
—¿Un navío espacial? Si es así, podemos estar seguros
de que habremos de enfrentarnos a una crisis decisiva.
El tercero de los consejeros también había estado
pensando en silencio y profundamente.
—La desaparición de las máquinas voladoras así como
de las naves espaciales, constituye uno de los mayores
misterios del Interregnum. Esa máquina puede ser una de
las dos cosas. De momento creo que debemos asumir lo
peor. Si se trata de un navío espacial debemos hacer todo
lo que esté en nuestras manos para impedir que el
muchacho abandone la Tierra. Si lo hiciera existe el peligro
de que su conducta atraiga de nuevo a los Invasores. Y eso
sería el fin de todos.
El silencio, agobiante, pesó sobre el grupo durante un
rato hasta que finalmente el jefe volvió a hablar.
—Esa máquina procede de Diaspar —dijo lentamente
Alguien allí debe saber la verdad. Creo que debemos
cambiar impresiones con nuestros primos… si es que
consienten en hablar con nosotros.
Así, mucho antes de lo que Alvin había supuesto, la
semilla por él plantada estaba comenzando a germinar.
Las montañas seguían todavía flotando en las sombras
cuando llegaron a Shalmirane. Desde la altura, la cavidad
que constituía la fortaleza parecía muy pequeña. Semejaba
imposible la idea de que todo el destino de la Tierra se jugó
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