Page 300 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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hombre, éste era sin duda el último que debía perder. Alvin
hubiera querido que en aquel momento los gobernantes de
Lys y de Diaspar pudieran gozar de aquella visión terrestre
que se ofrecía a sus ojos.
—Theon —le preguntó a su amigo— ¿crees que es justo
lo que estoy haciendo?
La pregunta sorprendió a Theon que no sabía nada de
las dudas que, en ocasiones, atenazaban a su amigo. No le
resultaba fácil responder desapasionadamente. Al igual
que Rorden, aunque con menos motivo para ello, Theon se
daba cuenta de que su carácter quedaba ensombrecido,
como vencido por la personalidad de su nuevo amigo,
arrastrado hacia el vértice que Alvin dejaba tras sí con su
forma de entender y vivir la vida.
—Sí, creo que sí —le respondió lentamente al cabo de
un rato de reflexión—. Nuestros dos pueblos han vivido
separados demasiado tiempo.
Eso era cierto, aunque sabía que sus propios
sentimientos no estaban del todo acordes con la respuesta.
Y Alvin siguió preocupado pese a la aprobación de su
amigo.
—Hay un problema en el que no he pensado hasta
ahora —continuó con voz entrecortada— y es el de la
diferencia de ritmo del tiempo que existe entre nosotros.
No tuvo que decir nada más, pero cada uno de ellos
sabía lo que pensaba el otro.
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