Page 298 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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14. FUERA DEL SISTEMA






                Los dos robots estaban junto a él flotando inmóviles en

         el aire. Cuando Alvin trató de aproximarse al cuerpo, los

         tentáculos de las máquinas se opusieron. No había nada


         que pudiera hacer para evitar que los robots defendieran el

         cuerpo  sin  vida  de  su  antiguo  amo.  Alvin,  en  aquella

         cámara  desolada,  sintió  frío  y  una  fuerte  congoja

         estremeció su corazón. Era la primera vez que veía el rostro


         marmóreo de la Muerte y tuvo la seguridad que algo de su

         niñez moría en él para siempre.

                La muerte del anciano significaba el fin de una extraña

         hermandad, quizá de la última de ese tipo que llegaría a


         conocer  en  su  vida.  Aunque  la  existencia  de  aquellos

         hombres  que  permanecieron  fieles  al  Maestro  había

         constituido un auténtico desengaño, la inútil espera de un


         ideal  no  realizado,  ciertamente  no  podía  decirse  que

         hubieran  desperdiciado  íntegramente  su  vida.  Habían

         salvado conocimientos del pasado, como por un milagro,

         que sin ellos se hubieran perdido para siempre. Ahora su


         orden podía seguir el mismo camino que habían seguido

         miles de otras fes y religiones del pasado que también, en

         su tiempo, se creyeron eternas.

                Dejaron  al  anciano  dormido  en  su  tumba,  entre  las


         montañas, donde nadie lo molestaría jamás hasta el final de




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