Page 45 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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suelo, firmemente.
Sabía que ya no quedaban en el mundo animales
realmente peligrosos. La Gran Reserva era algo así como
una mezcla entre un extenso laboratorio biológico y un
parque nacional visitado anualmente por miles de
personas. Se daba por garantizado que si uno no molestaba
a los habitantes salvajes de la reserva, éstos tampoco le
molestarían a uno. Y, en términos generales, el acuerdo
funcionaba perfectamente.
Ciertamente el animal parecía ansioso por mostrarse
amistoso. Una vez que estuvo al lado de Peyton comenzó a
rozarse cariñosamente contra el costado del viajero, como
si fuese un gran gato manso. Cuando Peyton se puso en pie
de nuevo, el león pareció interesarse grandemente por las
latas vacías que habían contenido la comida. Y le miró con
una expresión de petición irresistible.
Peyton se sonrió para sí, abrió una nueva lata de
comida y, cuidadosamente, puso su contenido sobre una
piedra plana que había en las proximidades. El león
saboreó la comida con satisfacción. Mientras el animal
comía, Peyton hojeó el índice de la guía oficial que sus
desconocidos amigos habían puesto a su disposición
dando muestras, con ello, de la atención que habían puesto
en la planificación minuciosa de su viaje. Había varias
páginas que trataban de leones, con fotografías para que
pudieran ser identificados por los visitantes extraterrestres.
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