Page 46 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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Un milenio de crianza científica había mejorado
muchísimo al Rey de las Fieras. En el último siglo apenas si
una docena de personas habían sido devoradas por los
leones: en diez de los casos, la encuesta llevada a cabo por
las autoridades competentes había liberado a los animales
de toda culpa y, en los otros dos casos, su culpabilidad «no
pudo ser probada».
Pero el libro no decía nada sobre leones cuya compañía
no se deseaba ni de los medios a emplear para librarse de
ellos. Y tampoco decía que estos animales fuesen,
normalmente, tan amistosos como este caso en particular.
Peyton no era un hombre especialmente observador y,
tal vez por eso, tardó bastante tiempo en darse cuenta de la
pulsera metálica que rodeaba la mano derecha del león.
Llevaba una serie de letras, seguidas del sello oficial de la
Reserva.
No se trataba de un animal salvaje y lo más probable
era que se hubiera pasado la mayor parte de su juventud
entre los hombres. Posiblemente era uno de aquellos
superleones que habían sido criados por los biólogos en sus
intentos de mejorar la raza. Algunos de ellos eran casi tan
inteligentes como perros, a creer el informe que Peyton
acababa de leer en su guía.
Se dio cuenta, muy pronto, de que el león podía
entender bastantes palabras, en especial las relacionadas
con la comida. Incluso para esa época era una fiera
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