Page 51 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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fallara su resolución. Pero la mayoría, después de haber llegado
tan lejos tenían la suficiente fuerza de voluntad para penetrar en
ella.
Peyton alcanzó la escalera de mármol que conducía a
la pared metálica de la torre y al curioso agujero negro que
parecía ser la única entrada. Leo trotaba rápidamente a su
lado sin aparentar la menor extrañeza por lo exótico del
ambiente que lo rodeaba.
El joven se detuvo al pie de la escalera y marcó un
número en el dial de su radio comunicador personal.
Esperó hasta recibir el tono que le indicaba que habían
recogido su llamada y habló lentamente cerca del
micrófono:
—La mosca está entrando en el salón.
Repitió el mensaje por dos veces sintiéndose un tanto
ridículo. Alguien, pensó, tenía un extraño sentido del
humor.
No hubo respuesta tal y como convinieron. Pero no
tenía la menor duda de que su mensaje había sido recibido,
probablemente en algún laboratorio de la Ciudad de la
Ciencia, dado que el número que había marcado tenía el
prefijo correspondiente al Hemisferio Occidental.
Peyton abrió la lata de carne más grande y la extendió
sobre el mármol de la escalera. Metió sus dedos entre la
melena del león y jugó con ella cariñosamente.
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