Page 52 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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—Creo que tendrás que quedarte aquí, Leo —dijo—.

         Quizá me quede dentro mucho tiempo, así que es mejor

         que no intentes seguirme.


                Al  final  de  la  escalera  se  volvió  para  mirar  atrás  y

         observó  con  alivio  que  el  león  no  había  demostrado  la

         menor  intención  de  seguirlo  sino  que  se  había  sentado


         sobre sus cuartos traseros y lo contemplaba patéticamente.

         Peyton le hizo un gesto de saludo con la mano y continuó

         su camino.

                No  había  puerta  en  la  curvada  pared  metálica,  sino


         simplemente                 un        agujero           negro.          Esto         resultaba

         sorprendente  y  Peyton  se  preguntó  de  qué  modo

         esperaban  los  constructores  impedir  que  los  animales

         entraran. De pronto vio algo en la abertura que le llamó la


         atención.

                Era demasiado negra. Aun cuando la pared estaba a la

         sombra, esto no era razón suficiente para que la entrada


         fuese tan negra. Tomó una moneda de su bolsillo y la lanzó

         por la abertura. El sonido de la caída lo tranquilizó y dio

         unos pasos adelante.

                Los  circuitos  discriminadores,  delicadamente  ajustados,


         habían ignorado la moneda como habrían ignorado a todos los

         animales que entraran en el oscuro portal. Pero la presencia de

         una mente humana había sido suficiente para activar los relays.

         Durante  una  fracción  de  segundo  la  pantalla  electrónica  que


         Peyton  estaba  cruzando,  se  movió  impulsada  por  una




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