Page 55 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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4. EL SIGNO DE LA AMAPOLA
Algo le había transportado instantáneamente desde la
negra abertura de entrada hasta el centro de la habitación.
Sólo podía haber dos explicaciones para ello, ambas
igualmente fantásticas. O bien había algo extraño en las
leyes del espacio en el interior de Comarre, o bien sus
constructores habían logrado dominar el secreto de la
transmisión de la materia.
Desde que el hombre aprendió a enviar sonidos e
imágenes por medio de ondas, venía soñándose en
transmitir la materia por el mismo medio. Peyton observó
el estrado sobre el que se hallaba. Era fácil que contuviera
algún equipo electrónico; sobre él, en el techo, podía verse
una extraña protuberancia.
De cualquier modo que aquello funcionara, no podía
imaginarse un medio mejor para ignorar a los visitantes no
deseados. Con gran rapidez bajó del estrado. No era
precisamente un lugar donde le gustara permanecer.
Le molestó enormemente darse cuenta de que no tenía
posibilidad alguna de salir de allí sin la cooperación del
mecanismo que le había hecho entrar. Pero decidió no
preocuparse de más de una cosa a la vez. Cuando hubiera
acabado su exploración posiblemente estaría en
condiciones de conocer éste y otros secretos de Comarre.
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