Page 56 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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No se sentía excesivamente preocupado. Entre él y los
constructores de la ciudad existían cinco siglos de
investigación a su favor. Pese a todo, tal vez encontrara
cosas que eran nuevas para él, cosas que no podían ser
inesperadas ni sorprendentes. No podía haber allí nada
que él no fuese capaz de comprender. Eligió una de las
salidas del muro circular y comenzó la exploración de la
ciudad.
Las máquinas y mecanismos estaban vigilando en espera de
su oportunidad. Habían sido construidos para cumplir un
propósito y, ciegamente, firmemente, realizaban la misión que les
había sido encomendada. Hacía ya mucho tiempo que habían
llevado la paz del olvido a las fatigadas mentes de sus
constructores. Una paz y un olvido que podían trasladar a
cualquiera que entrase en la ciudad de Comarre.
Los instrumentos habían comenzado ya a realizar sus
análisis tan pronto como Peyton abandonó la selva para dirigirse
a la ciudad. La disección de una mente humana con todos sus
temores, sus esperanzas y deseos, no era una tarea fácil que
pudiera realizarse rápidamente. Los sintetizadores tardarían
todavía horas en comenzar sus operaciones. Hasta entonces el
visitante podía entretenerse mientras se le preparaba el
recibimiento que se creyera oportuno.
El elusivo visitante le causó muchas molestias al
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