Page 67 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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En su gozar del presente, Peyton se sentía
enormemente satisfecho. No le quedaba nada en absoluto
de su inquieto espíritu que, antaño, se había puesto en
camino en busca de nuevos campos del conocimiento. En
esos momentos, el conocimiento y la sabiduría no tenían
para él la menor utilidad.
Posteriormente, jamás estaría en condiciones de
recordar nada de su vida en las islas. Había conocido allí
muchos camaradas pero sus nombres y rostros se habían
borrado para siempre, más allá de toda posibilidad de
recuerdo. Amor, paz de espíritu, felicidad, todo eso fue
suyo durante un breve momento de tiempo. Y, de pronto,
no estuvo en condiciones de recordar más que los últimos
instantes de su vida en aquel paraíso.
Resultaba extraño que todo aquello fuese a terminar tal
y como había empezado. De nuevo estaba a orillas del mar,
pero ahora era de noche y no se encontraba solo. La luna
aparecía inmóvil, llena, muy baja en el horizonte, sobre el
océano, y su cinta de plata, ancha y prolongada, se extendía
en lo infinito hasta alcanzar los extremos del universo. Las
estrellas no cambiaban su posición y brillaban sin
centellear en el cielo como joyas brillantes, mucho más
gloriosas y bellas que las olvidadas estrellas… que pudo
ver desde la Tierra.
Pero los pensamientos de Peyton estaban fijos en otra
belleza, y una vez más se volvió hacia la figura que yacía a
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