Page 64 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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de brillante azul, en la que se reflejaba el sol como en un

         inmenso  espejo.  El  sueño  resultaba  extraordinariamente

         vívido, tanto que incluso en su dormir se daba cuenta de


         que  ningún  sueño  tenía  derecho  a  ser  tan  real.  Y,  de

         repente,  su  sueño  cesó  tan  de  improviso  que  tuvo  la

         sensación de que se producía una profunda grieta en sus


         pensamientos. La interrupción le hizo regresar a la vigilia.

                Amargamente desilusionado, Peyton siguió tumbado

         por  un  momento,  con  los  ojos  cerrados,  fuertemente

         apretados, tratando de recapturar aquel paraíso perdido.


         Pero  no  pudo  conseguirlo.  Había  algo  que  parecía  latir

         fuertemente  en  el  interior  de  su  cerebro,  golpeándolo,

         evitando  que  pudiera  recuperar  el  sueño.  Más  todavía,

         imperceptiblemente, su confortable lecho se había vuelto


         duro e incómodo. A disgusto, volvió sus pensamientos a la

         causa de la interrupción.

                Peyton siempre fue una persona realista, poco dada a


         dejarse  influir  por  las  dudas  filosóficas,  así  que  la

         impresión que sintió en esos momentos fue mayor de lo

         que hubiese sido para la mayor parte de las mentes más

         concienzudas que la suya. Nunca antes había dudado de su


         salud mental, pero en esos momentos no podía evitar sentir

         tales dudas. La causa de ello, era que el sonido que le había

         despertado  no  era  otra  cosa  que  el  sonido  de  las  olas

         rompiendo contra los acantilados. Y estaba tumbado en la


         dorada arena cerca de la ensenada, mientras que en torno




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