Page 92 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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sobre la derrumbada máquina.

                No podía comprender qué tipo de extraño animal era

         aquel monstruo brillante que había estado amenazando a


         su dueño. Su piel era la más dura que había encontrado

         desde un malhadado tropiezo con un rinoceronte, hacía ya

         muchos años.


                —¡Buen muchacho! —gritó Peyton dirigiéndose al león

         con entusiasmo—. ¡Mantenlo en el suelo!

                El  Ingeniero  se  había  roto  algunos  de  sus  miembros

         mayores  y  los  tentáculos  eran  demasiado  débiles  para


         poder causar daño alguno al león. Una vez más, Peyton se

         dio cuenta de lo insustituible de su bolsa de herramientas.

         Cuando  terminó  su  trabajo,  el  Ingeniero  era  un  inválido

         incapaz de moverse aun cuando había cuidado de no dañar


         ninguno de sus circuitos «neurales». Eso, en cierto modo,

         hubiera sido casi como cometer un asesinato.

                —¡Puedes dejarlo ahora, Leo! —le dijo al león una vez


         que su trabajo estuvo concluido.

                El león obedeció como a disgusto.

                —Siento mucho haber tenido que hacerle a usted una

         cosa así —dijo Peyton hipócritamente—, pero confío en que


         se dará cuenta de mi punto de vista. ¿Puede usted hablar?

                —Sí —replicó el Ingeniero—. ¿Qué es lo que intenta

         hacer usted ahora?

                Peyton sonrió. Cinco minutos antes era él quien tenía


         que  hacer  preguntas  pues  el  robot  se  sabía  todas  las




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